¿Qué es la quitridiomicosis?

La quitridiomicosis es otra amenaza importante para los anfibios a nivel nacional y mundial. Un esfuerzo global por entender la declinación poblacional de anfibios, llevado a cabo por un grupo de científicos y científicas, e integrado por el profesor Andrew Cunningham (asesor científico de ONG Ranita de Darwin), logró descubrir a finales de los años noventa esta enfermedad infecciosa emergente de la piel de los anfibios producida por el hongo quítrido: Batrachochytrium dendrobatidis (Bd).

La quitridiomicosis es considerada frecuentemente como una de las peores enfermedades infecciosas (enfermedades producidas por microorganismos tales como virus, hongos y bacterias) que hayan afectado alguna especie de animal en el planeta Tierra.

Haz click para ver para ver el hongo quítrido mediante microscopía.

La quitridiomicosis de los anfibios se considera una de las enfermedades infecciosas con mayor impacto negativo ya que hay un gran número especies afectadas (ha sido asociada con la declinación de 501 especies de anfibios) y porque tiene la capacidad de producir extinción de un gran número de especies, siendo asociada con la presunta extinción de 90 especies de anfibios a nivel mundial. De esta forma, esta enfermedad se ha convertido en una de las principales amenazas a nivel global para la conservación de los anfibios.

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Olson et al. (2021)

Las enfermedades infecciosas como la quitridiomicosis se pueden estudiar científicamente de manera retrospectiva, esto quiere decir mirando hacia el pasado, utilizando animales almacenados en museos. Este tipo de muestras juegan un papel fundamental en estos estudios, y son una de las tantas justificaciones para la mantención de muestras de animales en museos.

En el caso de la Ranita de Darwin y su hermana, el Sapito Vaquero (Rhinoderma rufum), numerosos ejemplares son mantenidos en museos de Chile, Norteamérica y Europa.
Desde estas muestras se pudo evidenciar, en un estudio liderado por el científico y académico Claudio Azat, que las primeras infecciones con el hongo causante de la quitridiomicosis aparecieron en ambas especies de ranitas en Chile durante la década de los setenta, coincidente con la enigmática desaparición del Sapito Vaquero.

Ahora tenemos evidencia de que la variedad del hongo quítrido presente en Chile es genéticamente idéntico a hongos presentes en Europa y diversas partes del mundo; el análisis de su genoma sugiere una reciente introducción de esta variedad a nuestro país, probablemente propiciada por el comercio global de anfibios vivos u otros animales acuáticos para uso en laboratorio, como mascotas o comida (por ejemplo, la Rana Africana).

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Rana Africana - Fotografía de Claudio Azat

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Trucha Arcoíris - Fotografía de Claudio Azat

La trucha es otro animal invasor que puede representar una amenaza importante para los anfibios, especialmente para las especies que tienen huevos y renacuajos que viven en el agua, ya que la trucha es un voraz depredador.

También hemos monitoreado un gran número de poblaciones silvestres de Ranita de Darwin, lo que nos ha indicado que la quitridiomicosis se encuentra presente principalmente en las poblaciones del norte (a grosso modo entre la Región del Biobío y la Región de Los Ríos), siendo también esta zona donde la Ranita de Darwin ha disminuido más dramáticamente durante las últimas tres o cuatro décadas.

Haz click para ver el corto documental: ‘Quitridiomicosis en las amenazadas ranitas de Darwin’.

En la Ranita de Darwin, la quitridiomicosis produce una alta mortalidad en los individuos infectados (casi del 100%), pero no es capaz de producir epidemias o mortalidades masivas. En cambio, los casos de la enfermedad se presentan en un bajo número, pero repartidos a lo largo del año. Este efecto negativo lamentablemente parece tener la capacidad de producir la declinación y extinción de poblaciones de la especie. Este es un nuevo paradigma en el estudio de las enfermedades infecciosas de animales silvestres, el cual nos indica que, aun cuando no veamos efectos negativos evidentes de una enfermedad infecciosa en la naturaleza (por ejemplo, mortalidades masivas), las enfermedades infecciosas aún pueden representar un riesgo que amenace la sobrevivencia de las poblaciones silvestres.

Un descubrimiento esperanzador surgió gracias a los datos del monitoreo a largo plazo de poblaciones de ranita de Darwin que ONG Ranita de Darwin lleva a cabo desde el año 2014. Hemos observado que algunas poblaciones tienen la capacidad de contrarrestar la alta mortalidad producida por la quitridiomicosis mediante un aumento en la reproducción de los individuos, lo que llevaría a que un mayor número de juveniles nazcan año a año en estas poblaciones. Sin embargo, al parecer no todas las poblaciones de esta especie tendrían esta capacidad de compensar los efectos negativos de esta enfermedad; las poblaciones que no son capaces de contrarrestar los efectos negativos de la enfermedad tienen mayor probabilidad de extinguirse localmente.

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Este estudio remarca la importancia de la variación entre poblaciones en las estrategias de historia de vida sobre el destino de las poblaciones huésped después de la aparición de enfermedades infecciosas. Además, uno de nuestros resultados sugiere que un aumento en el esfuerzo reproductivo puede ser uno de los procesos subyacentes al reclutamiento compensatorio en las poblaciones de anfibios susceptibles al hongo quítrido.

¿Quiénes deberían estar más atentos a prevenir la quitridiomicosis?

• Profesionales que trabajan con anfibios (zoológicos, investigadores, consultores ambientales).


• Estudiantes.


• Grupos y sociedades dedicadas a la conservación de fauna silvestre.


• Personas que se encuentran con ranas de forma casual o no casual.

Acciones de prevención

Se recomienda a parques y otras áreas naturales, disponer de zona de desinfección (pediluvios techados). Al viajar de un sitio a otro, se recomienda que se tomen las siguientes precauciones de higiene para minimizar la posibilidad de transmisión de enfermedades:

Higiene personal: limpiar zonas del cuerpo que puedan haber estado en contacto con el suelo, barro, hojarasca, musgos (manos, brazos, rodillas, etc) con un desinfectante
adecuado. Es preferible hacer esto antes de ingresar al vehículo o trasladarse a otro sitio.

Calzado y ropa: el calzado debe limpiarse y desinfectarse al comienzo del trabajo de campo y entre cada sitio de muestreo. Esto se puede lograr raspando inicialmente las
botas para quitarles el barro y sumergiendo las suelas en una solución desinfectante. El resto de la bota debe enjuagarse o rociarse con una solución desinfectante. La ropa que tenga un contacto significativo con las ranas y el medio ambiente también debe cambiarse o limpiarse.

Se debe evitar que las soluciones desinfectantes entren en cualquier cuerpo de agua y ocupar siempre que sea posible desinfectante biodegradables. Varios cambios de calzado/ropa embolsados entre sitios podrían ser una alternativa práctica a la limpieza en el sitio. En sitios de alto valor, puede ser deseable almacenar equipo y ropa en la entrada (por ejemplo, en una caja de seguridad).

Equipo: los equipos como redes, balanzas, calibradores, bolsas, bisturís, linternas frontales, linternas de mano, trajes de neopreno y botas, etc. que se utilizan en un sitio deben limpiarse y desinfectarse antes de volver a utilizarlos en otro sitio. Se deben usar artículos desechables siempre que sea práctico/posible. El equipo no desechable debe usarse solo una vez y desinfectarse más tarde.

Vehículos: Si se sospecha que el barro y el agua en ruedas y neumáticos podría ser transferido a otros cuerpos de agua o sitios con anfibios, entonces estos componentes deben limpiarse y desinfectarse. Esto es particularmente importante cuando los vehículos se utilizan en áreas que normalmente no son frecuentadas por otros vehículos. La desinfección debe llevarse a cabo a una distancia segura de los cuerpos de agua para minimizar el riesgo de contaminación.

Haz click para ver el video infográfico de National Geographic: ‘El hongo quítrido: una amenaza para los anfibios’.

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